Guillermina Osacar -

Agrónoma especialista en crianza artificial de terneros

destacada Guillermina Osacar
"Estoy muy orgullosa de poder vivir de mi profesión y de pertenecer a un sector que atraviesa un momento duro pero apuesta a crecer y mejorar"

Es agrónoma asesora en crianza artificial de terneros, capacita, monitorea y supervisa las “guacheras” - sistema productivo donde se logra el desleche de los terneros desde que nacen hasta los 60 días de vida- y recrías de tambos ubicados en la cuenca lechera de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

Guillermina se recibió de agrónoma en la Universidad de Morón, vive en Navarro, provincia de Buenos Aires y hace casi 30 años que se dedica a la crianza artificial de terneros. Desde siempre le interesó y gustó la producción animal, su abuelo era un vasco que ordeñaba a las “shorthorn” lecheras y la actividad económica de su familia siempre estuvo vinculada al campo.

Su primer acercamiento a la crianza artificial fue junto al Doctor Guillermo Berra, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA - Castelar), con quien sigue vinculada trabajando en diferentes proyectos de capacitación.

Hoy divide sus tareas profesionales entre el asesoramiento, monitoreo y manejo de los sistemas de crianza y recría, conocidos como “guacheras”, de pequeños, medianos y grandes tambos y la capacitación de su personal. El periodo del año de trabajo más fuerte es en febrero y marzo cuando comienzan las pariciones y continúa hasta noviembre, ya que la producción láctea en nuestro país se extiende durante todo el año. Como asesora de varias guacheras recorre kilómetros de campo de la Cuenca del Abasto y de la zona Oeste la provincia de Buenos Aires donde realiza monitoreos periódicos pero también va una o dos veces por año a tambos de otras provincias sobre todo a reentrenar o supervisar las crianzas, o a realizar tareas de capacitación puntuales.

“Creo que la guachera es sin duda dentro de las actividades del tambo una de las áreas de la ganadería que más tecnología incorpora, el tambero es una persona muy interesada que siempre está pendiente de incorporar mejoras”, cuenta Guillermina y agrega - para que se entienda la importancia de la crianza artificial dentro del tambo- “ muchos no crecen porque se les mueren muchas terneras, por eso es tan importante la guachera, a veces a los productores les cuesta mirarlas porque no es la leche de todos los días pero es futuro del tambo”. Y cuenta que el parámetro que más se mide es la mortalidad porque “la ternera que se muere hoy es una vaquillona menos que en dos años pare a su cría y entra al tambo a dar leche”.

En argentina las razas bovinas lecheras son la Holando Argentino y la Jersey, distribuidas aproximadamente en un 80% y 20 % respectivamente. “Los terneros de tambo, son una categoría muy delicada ya que se crían separados de la madre, en un lugar donde cohabitan con otros animales y dependen de la dedicación y trabajo del personal por esos su capacitación es fundamental”, dice Guillermina experimentada en la materia ya que en los comienzos de su profesión realizaba muchas tareas de ejecución diaria como caravanear, descornar, tatuar, tareas en la manga con la recría, etc. a los terneros.

Hoy se dedica más al monitoreo, control de las tareas que hace el guachero, recorre las crianzas, lleva el control de la mortalidad y registro de ganancias de peso. Recorre las recrías, que son las categorías que continúan su crianza hasta el peso de servicio. Realizando un informe con datos y sugerencias luego de las visitas.

Paralelamente a la tarea de asesoramiento, Guillermina logró formalizar toda su experiencia a través de cursos de capacitación que brinda a los encargados y personal de las guacheras. La primera vez que comenzó con estos cursos fue gracias a un convenio entre el INTA, la Asociación criadores Holando Argentino, la Asociación de Cooperativas Argentina y Producir XXI

También se desempeñó en el equipo de profesionales (agrónomos y veterinarios) del Camión tecnológico del INTA, consistía en un aula móvil que recorría las zonas lecheras de toda argentina. “Yo me encargaba de capacitar en teoría y práctica sobre crianza y recría, así como el armado de boyeros eléctricos- que para mí es la tecnología de más alto impacto y bajo costo en la ganadería argentina- consiste en la forma de dividir las parcelas en los campos sin tener que hacer un alambrado fijo”, explica Guillermina.

Con respecto a las tareas de capacitación, los temas que desarrolla en los Cursos de entrenamiento de personal, son la atención de los recién nacidos, calostrado, rutina de alimentación, manejo de la crianza, medio ambiente crítico, etc.

Como Argentina es referente en Latinoamérica en temas lecheros la han convocado a dar cursos en países como Bolivia, Uruguay y Ecuador. “Estamos muy bien en el manejo y tecnología de crianza pero si nos falta crecer en infraestructura”, dice Guillermina.

Desde el 2014 coordina el programa “Crianza de primera” de una empresa líder en la elaboración y comercialización de productos lácteos, con el que realizaron un relevamiento de los tambos que remiten la leche a esa empresa y que además ya lleva cuatro ediciones de un Concurso de crianza de terneros.

Haciendo memoria Guillermina recuerda que “cuando empecé a trabajar en 1991 no había muchas mujeres dedicadas a esto, sin embargo, nunca creí que ser mujer podía ser una limitación, yo ya venía ligada al campo por mi historia familiar, nunca tuve problemas, siempre han sido respetuosos conmigo y cuando tengo que bajar línea lo hago de manera amena con todos: los parteros, los tamberos, los guacheros y con los dueños”.

Dice estar orgullosa de pertenecer a un sector que a pesar de atravesar un momento duro sigue apostando a crecer y mejorar, cree que aún “hay mucho por trabajar, sobre todo con el personal de los campos, es importante mejorar sus condiciones para que sea un trabajo atractivo y se queden”.

Fotos por Mauro Roll